Desde este lugar solo queremos poner dos grandes jugadores del fútbol mundial, no es nuestra intención compararlos solo admirarlos. Porque sabemos en que terminan las comparaciones de jugadores. Además es imposible hacer cambia de opinión a alguien sobre algún futbolista que admira.
Diego Maradona
Ficha técnica
30 de octubre de 1960
Lanús, Provincia de Buenos Aires, Argentina
Posición Mediocampista ofensivo
Altura1,66 metros
Partidos internacionales 91
Goles totales 358
Año del debut 1976
Club del debut Argentinos Juniors
Año del retiro 1997
Club del retiro Boca Juniors
Pálmares
1981, Metropolitano- Boca (Argentina)
1983, Copa del Rey- Barcelona (España)
1983 BarcelonaCopa de la Liga
1984 BarcelonaSupercopa de España
1986 ArgentinaCopa del Mundo
1987 NapoliCalcio Serie A
1987 NapoliCopa de Italia
1990 NapoliCalcio Serie A
1990 NapoliSupercopa de Italia
Distinciones individuales
Mejor jugador del Mundial Juvenil de Japón - (1979)
Balón de Oro del Mundial de 1986, otorgado por la FIFA - (1986)
Elegido Jugador del Año por la World Soccer Magazine (1986).
Máximo goleador de la Liga italiana - (1987)
Máximo goleador de la Copa de Italia - (1988)
Elegido Segundo Mejor Jugador del Mundo de todos los Tiempos, según una votación hecha por los ganadores del Balón de Oro - (1999)
Elegido autor del Mejor Gol de la Historia del Fútbol - (1999)
Elegido Mejor jugador de todos los tiempos ("Fifa Internet Award"), en una encuesta de la FIFA - (2000)
Galardonado como uno de los FIFA 100 - (2004)
Zinedine Yazid Zidane
Ficha Técnica
23 de junio de 1972
Marsella, Francia
Posición Mediapunta
Altura1,86 metros
Partidos internacionales 108
Goles totales 151
Año del debut 1989
Club del debut Cannes
Año del retiro 2006
Club del retiro Real Madrid
Pálmares
1995 Bordeaux Copa Intertoto
1996 JuventusIntercontinental
1996 JuventusSuper Copa de Europa
1997 JuventusCalcio Serie A
1998 JuventusCalcio Serie A
1998 FranciaCopa del Mundo
1999 JuventusCopa Intertoto
2000 FranciaEurocopa
2002 RealCopa de Campeones
2002 RealIntercontinental
2002 RealSuper Copa de Europa
2003 RealLiga Española
Distinciones Individuales
Mejor jugador del año FIFA 1998, 2000, 2003
Balón de Oro 1998
Mejor Jugador del Mundial 2006
Mejor jugador de la Champions League (MVP) 2001-02
Elegido como uno de los mejores jugadores vivos de la historia (FIFA 100) 2004
Cuando se quiere escribir sobre algunos personajes a los cuales se los admira demasiado se complica demasiado porque unonunca encuentra las palabras justas para poder definirlos. Este es el caso de un astro como Zinedine Zidane, decir que es un monstruo le queda chico y seria una falta de respeto de mi parte definirlo con esa sola palabra. Lamentablemente la edad no me acompaña y no pude ver a jugadores como Cruyff, Di Stefano, Laudrup, Puskas, Angelito Labruna, Sivori, ni a Franz Beckenbauer, como para citar algunos ejemplos pero si pude llenar mis ojos de futbol viendo a este mago francés.
Como para poder ubicarnos un poco mejor la carrera de Zinedine Zidane se inició en los suburbios del norte de Marsella. Allí, a los 14 años, este hijo de inmigrantes argelinos fue descubierto por un cazatalentos que le ofreció un puesto en la academia del Cannes.
Antes incluso de cumplir los 17 años, Zidane se hizo con un hueco en el primer equipo del Cannes y, durante la temporada 1990/91, ya era uno de los fijos del once titular que no pudo salvar la categoría al término de la campaña siguiente. Tras el descenso del equipo, Zizou firmó por el Girondins de Burdeos a fin de poder seguir desarrollando su talento en la máxima categoría.
Poco después, Zidane ya desempeñaba un papel protagonista en el Girondins y, en la temporada 1995/96, degustó su primer sorbo de gloria, al alcanzar la final de la Copa de la UEFA. Aunque su equipo perdió aquel partido ante el Bayern de Múnich, sus proezas en el cuadro bordolés confirmaron la condición de Zizou como digno sucesor del mítico centrocampista de la selección francesa Michel Platini, a quien, por cierto, pudo contemplar de cerca de niño, mientras hacía de recogepelotas en el Campeonato Europeo de la UEFA 1984.
Aquel muchacho de Marsella recibió la llamada de la selección en agosto de 1994. Su debut como internacional difícilmente podría haber sido más fulgurante: tras saltar al césped cuando los Bleus perdían por 2-0 ante la República Checa, el talentoso Zizou cambió por sí solo el rumbo del partido, al marcar dos goles que sellaron el empate.
Pero su consagración definitiva como internacional se produjo durante la campaña 1995/96. Allí, el seleccionador nacional, Aimé Jacquet, depositó toda su confianza en el jugador del Girondins de Burdeos, quien gozaba claramente de las dos principales cualidades que caracterizan a un buen jugador: una técnica excelente y una voluntad inquebrantable.
Zidane se había mostrado majestuoso esa temporada, tanto en su club como en la selección, y los mejores equipos de Europa estaban locos por hacerse con sus servicios. Finalmente, en el verano de 1996, se decidió por el Juventus de Turín. Esa misma temporada conquistó su primer trofeo con el equipo italiano, cuando la Vecchia Signora se impuso al River Plate argentino en la Copa Intercontinental.
Ese primer contacto con las mieles del triunfo vendría pronto seguido por un par de ligas italianas, en 1997 y 1998. Aquel mismo verano, ante su propia afición, Zidane pudo añadir el trofeo más prestigioso a su palmarés tras liderar el triunfo de Francia en la Copa Mundial de la FIFA 1998.
Zidane eligió la final contra Brasil, en el parisino Estadio de Francia, para lograr sus dos primeros goles en la Copa Mundial de la FIFA y convertirse así en el indiscutible héroe del certamen luego de sufrir una expulsión en la primera fase. Luego, en el verano de 2000, Francia acentuó su supremacía al proclamarse campeona de Europa, lo que llevó a los seleccionadores de todo el mundo a elegir a Zidane como Jugador Mundial de la FIFA por segunda vez en tres años (tras 1998).
Un año más tarde, Zidane fichó por el Real Madrid por la cifra récord de 73 millones de euros. Allí ha seguido siendo de gran utilidad, deleitando al público del Santiago Bernabéu con gestos técnicos únicos, sirviendo pases medidos a sus compañeros y marcando goles increíbles. Su mayor obra de arte fue la volea inolvidable que dio el triunfo al equipo merengue en la Liga de Campeones de la UEFA 2002, contra el Bayer Leverkusen; un golazo que lo decía todo sobre un jugador fantástico en el momento cumbre de su inspiración.
Tras lesionarse en el último partido de preparación para Corea/Japón 2002, Zidane sólo pudo disputar el último de los tres partidos de Francia en su malograda andadura mundialista. Dos años después, en la Eurocopa de Portugal 2004, salvó a su equipo de perder contra Inglaterra en el encuentro inicial, al meter dos tantos en los dos últimos minutos (2-1). Sin embargo, la posterior eliminación ante Grecia, unida al agotamiento físico y psicológico, llevaron al mítico Diez a abandonar prematuramente su carrera como internacional.
Al menos, eso fue hasta el verano de 2005, cuando, tras disfrutar de sus primeras vacaciones largas en muchos años, no pudo resistirse por más tiempo a los encantos de portar la camiseta de la selección. Tras recapacitar su decisión, regresó para ayudar a Francia en su camino minado hacia la clasificación para Alemania 2006.
Cuando recordamos aquel ultimo mundial que jugo este genio se nos viene a la mente el partidazo contra Brasil que le permitió a Francia acceder a la semifinal donde enfrento a Portugal y por si fuera poco su selección gano uno a cero con un gol suyo. Si después llegaría la gran final nuevamente vuelve a marcar pero Italia puede igualar el marcador, hasta que se va expulsado por un cabezazo a Marco Materazzi y su Francia pierde por penales. Pero que quede claro que ese momento de calentura que sufrió solo sirvió para demostrar que era humano porque hasta ese entonces pensaba que era de otro lado y que había venido a enseñarnos a jugar al deporte mas lindo del mundo.
Y para dejar en claro en nuestra mente solo quedan esas jugadas inolvidables que hiciste y que nunca se van a volver a repetir, me queda un sabor amargo saber que nunca mas volveré a ver a un jugador con tu talento porque hombres así solamente se ven una vez en la vida y yo ya te vi. GRACIAS GENIO.
Capacidad de sacrificio y afán de superación son dos de las características que definen siempre a los buenos deportistas. Y son precisamente las que mejor encajan con el espíritu del siete veces campeón del tour de Francia, Lance Armstrong.
El ídolo del deporte americano nació en Dallas el 18 de septiembre de 1971 y comenzó a acondicionar su cuerpo desde muy joven. Su madre, Linda Mooneyham, llegó a compaginar hasta dos y tres trabajos para sacar adelante al joven Lance, después de que el padre de éste les abandonara. Su apoyo fue el principal empuje para que el pequeño se lanzara de lleno al mundo del deporte. Primero probó con la natación, que le sirvió para ir forjando su carácter luchador. Se levantaba todos los días a las 4.45 para ir a entrenar a la piscina. Después, cuando contaba con tan sólo 13 años descubrió el Triatlón y se proclamó vencedor de la "Iron Kids Triathlon", en lo que fue el comienzo de una vida llena de victorias. Pero también de duros golpes.
Chris Carmichael descubrió el talento de Lance para el deporte de dos ruedas y con la ayuda de éste, pronto pasó a ser ciclista profesional. A medida que iba sumando carreras ganadas, su vida daba un giro de 180 grados. A los 21 años, siendo uno de los más jóvenes en lucir el maillot arcoiris, se proclamó vencedor en el Campeonato del Mundo en ruta. Se abría ante él un futuro prometedor, lleno de comodidades y de satisfacciones. Poseía un rancho a las orillas del lago Austin y un Porsche. Todo parecía ir mejor que bien, pero un día, el 2 de octubre de 1996, salió a hacerse unos análisis médicos y su vida cambió radicalmente.
Durante semanas había notado una gran inflamación en la ingle, y acostumbrado a ignorar el dolor, no le dio importancia hasta que comenzó a vomitar sangre y a tener pérdidas de visión y migrañas. El diagnóstico estaba claro: un cáncer en el testículo que no vino sólo. Los médicos le descubrieron una docena de tumores, del tamaño de una pelota de golf, en los pulmones y en el cerebro. Pero para una persona que ha vivido compitiendo sobre una bicicleta, sin rendirse, doblegarse a la enfermedad no era una opción. El propio Lance ya lo advirtió en una entrevista: "Te has equivocado de persona. Al elegir un cuerpo para vivir en él, cometiste un error porque seleccionaste el mío". Estaba dispuesto a hacer frente al cáncer y no faltó a su promesa. A los 25 años, Lance declaraba en rueda de prensa que padecía una grave enfermedad y un año después, a pesar de que los médicos pronosticaban que sus opciones de vida apenas rozaban el 40 por ciento, anunciaba su regreso.
En enero de 1997, un mes después de acabar la quimioterapia, Lance conoció a Kristin Richard, la que fue su esposa durante cinco años. Con ella tuvo tres hijos, el mayor de ellos, Luke, nacido del semen congelado que su padre donó antes de someterse al tratamiento, y las gemelas Grace o "Gee" e Isabelle o "Izzy". Tras la ruptura de su matrimonio, el ciclista inició una relación con la cantante estadounidense Sheryl Crow, que le acompaña en todo momento.
Su experiencia le ha servido para infundir esperanza a aquellos que pasan por la misma situación que superó él. Puso en marcha la "Fundación Lance Armstrong" para la lucha contra el cáncer y relató en varios libros su propia historia para demostrar a los incrédulos que todo se puede superar si se pone energía para ello. Con su primer libro, "It's not about the bike", ha vendido millones de ejemplares, un éxito que ha repetido con su biografía "Mi vuelta a la vida".
Si le damos un repaso a sus triunfos sobre la bicicleta, no es de extrañar que sea un atleta de reconocimiento mundial, galardonado con el premio Príncipe de Asturias de los Deportes 2000.
Armstrong debutó como profesional con el Motorola en la Clásica de San Sebastián, donde quedó el último en 1992, pero luego la ganó en 1995. Un año después en Verdún, conquistó su primera etapa del Tour de Francia. Su victoria en el Campeonato del Mundo de Oslo, nos descubrió a un ciclista pletórico dispuesto a todo. En 1995, repitió triunfo de etapa en Francia y consiguió su primera victoria en una prueba larga en el Tour Du Pont, triunfo al que sumó la Flecha Valona de 1996.
Fue en ese año cuando le diagnosticaron su enfermedad y muchos vaticinaron que jamás volvería a subirse a una bicicleta. El equipo francés Cofidis le dio por desahuciado y rompió su contrato. Lance tuvo que vender su preciado Porsche y a punto estuvo de tener que hacer lo mismo con su casa. Estaba pasando por malos momentos pero, como ya hizo anteriormente, sacó fuerzas para seguir adelante. Finalmente, un equipo patrocinado por el U.S. Postal Service le fichó por mucho menos de lo que solía cobrar, pero en 1998 volvió a pedalear.
Su primera carrera, la Ruta del Sol, la disputó en España y acabó decimocuarto. Dos semanas después participó en la París-Niza. Sin embargo, la temporada no fue del todo esperanzadora y desmoralizado, Lance llegó a pensar en una posible renuncia. Pero entonces, se propuso alcanzar la meta en una de las carreras más importantes del mundo: el Tour de Francia. El 1999 subió al podio y a este triunfo se sumaron otras seis victorias consecutivas. En este último tour, Lance anunciaba su retirada.